<<Tercer triunfo consecutivo de la Burdeos, esta vez ante el intratable líder, un Inter Victoria que siempre fue a remolque en el marcador ante el juego colectivo local>>
El nuevo año no pudo comenzar de mejor manera para Independiente de Vallecas, y eso que el invitado para dar el pistoletazo de salida al 2026 no parecía el más propicio para continuar la buena racha burdeos. El Inter Victoria se presentaba en el Wilfred Agbonavare como líder, con 9 victorias y tan solo una estrecha derrota (1-0 contra Mar Abierto) en 10 partidos y únicamente con 5 tantos encajados.
Los locales, después de un inicio de competición muy lejos de su nivel, llegaban tras dos victorias balsámicas (siendo la última una espectacular remontada de 3-0 a 3-4) y, desde el primer momento, se empeñaron en amargar el retorno a la competición al claro dominador del grupo 19 de la Segunda de Aficionados.
La Burdeos, que semana a semana se va viendo como un equipo más sólido, saltó al verde como un bloque, compacto, intenso, que cerraba cualquier espacio por el que el Inter Victoria tratara de progresar y que, cuando le tocaba atacar, tenía las ideas claras y era capaz de generar ocasiones mediante juego colectivo.
De esta manera, cuando se llevaban disputados veinte minutos, llegaría el primer tanto de la tarde: una escapada de Isma por banda izquierda, en la que regateó al lateral, pasó atrás hacia el pico del área y Ángel, de primeras, puso el balón por alto en el segundo palo.
Diez minutos más tarde, los locales doblarían su ventaja tras una recuperación alta de Abdoulaye, que permitió a Jeremy recibir el balón en la frontal y embolsarlo por el palo corto.
Por desgracia para los intereses de Independiente, el resultado no pudo mantenerse hasta el descanso ya que, tras un córner señalado por la polémica y casi nunca sancionada infracción de los 8 segundos, el líder recortaría distancias para ponerle aún más picante a la segunda mitad. Además, Ángel Sidera tuvo que ser sustituido por lesión por un Carlos Antúnez que hacía su re-debut con la casaca burdeos que ya vistió hace un par de temporadas.
Después de haber tenido un primer tiempo bastante controlado, en el que se había conseguido limitar el juego ofensivo visitante casi al máximo, los locales tenían ante sí toda una prueba de carácter, personalidad y saber estar para demostrar si eran capaces de mantener el resultado y resistir ante la más que previsible reacción del Inter.
Como era de esperar, el conjunto interista salió mandón desde los vestuarios, amasando más posesión que en los primeros 45 minutos, pero Independiente se defendía en bloque con garra, fuerza y organización, con un Javi Moz muy atento para neutralizar cualquier atisbo de reacción y sin renunciar a atacar el área rival cuando tenía la oportunidad.
Así, en una mala cesión de los visitantes, Jeremy Arranz estuvo más listo que ninguno, cortó el envío, regateó al portero y puso el 3-1 en el marcador. Con este doblete ya son 4 goles del delantero vallecano en los 4 partidos que ha disputado desde su vuelta al equipo.
Con más de media hora por delante, los líderes de la clasificación no se dieron por vencidos y siguieron tratando de romper el entramado defensivo local, algo que consiguieron en el minuto 78 y que les daba la esperanza de sacar algo positivo del primer partido del año.

Pero, gracias al buen hacer, al esfuerzo y a la capacidad defensiva y organizativa de Independiente, el marcador no se volvió a mover y los primeros tres puntos del año se quedaron en casa. Una victoria que sabe a mucho más que tres puntos, contra el rocoso líder y haciendo que ya sean tres triunfos consecutivos los conseguidos por los de Carlos Castellanos.
La siguiente cita de Independiente volverá a ser en el Wilfred Agbonavare, el próximo domingo 18 a las 15:00h frente al Club Sección Deportiva del Pozo “B”, que llegan en sexta posición, seis puntos por delante de la Burdeos.
La Burdeos formó con Javi Moz, Emilio, Chusé, Navas, Alberto, Abdoulaye, Ángel (Antúnez, min. 37), Asier, Isma, Dyermeson, Jeremy (Fran, min. 82) (Daniel Padilla, portero, permaneció en el banquillo).