<<En un partido muy serio a nivel táctico-defensivo, pero muy espeso en ataque, la Burdeos se fue de vacío a pesar de quedarse con un jugador más durante casi 40 minutos>>
Independiente de Vallecas visitaba el campo del tercer clasificado de la categoría: un Mar Abierto siempre duro de roer y que no quería perder distancia con los colíderes (Vallecas e Inter Victoria), de los que les separaban apenas tres puntos.
Los del Camino de la Suerte, que llegaban con únicamente dos sustituciones disponibles, sabían que no podían confiarse: ya se habían dejado dos puntos en la primera vuelta ante la Burdeos. Así, comenzaron el partido mandando para intentar encarrilar el choque antes de que las segundas unidades tuvieran que intervenir.

La iniciativa claramente corría a cargo de los rojinegros, pero, bien por el acierto de Javi Moz y sus defensas, bien por sus propios errores en la finalización, la igualdad en el electrónico no se vería alterada en toda la primera mitad. Algo que tampoco pudo cambiar Independiente en las escasas ocasiones en las que logró desplegarse con peligro, principalmente a cargo de Isma y Dyermeson.
Tras el paso por los vestuarios, el técnico del Mar Abierto quemó todas sus naves y dio entrada directamente a los dos sustitutos que tenía disponibles, una decisión arriesgada de la que seguro que se acordó apenas 7 minutos después, cuando el lateral Víctor Marivela tuvo que retirarse con molestias en el isquio dejando a su esquipo con 10 para todo el resto del encuentro.

Sin tiempo para lamentarse por la mala fortuna -y con el jugador local todavía siendo atendido- Mar Abierto aprovechó un lanzamiento de córner para anotar el que a la postre sería el tanto de la victoria. Y es que, cuando hay una inferioridad numérica, las acciones a balón parado lo igualan todo y los locales lo aprovecharon y dieron buena fe de ello.
Con casi 40 minutos por delante, el juego visitante fue todo un ejemplo de un “quiero y no puedo”. No era el día con balón, los controles se iban largos, las elecciones de pase no eran las idóneas y se caía continuamente en el juego trabado y pausado que, acertadamente, proponían los locales.

Ni el cambio de sistema ni el de piezas para aprovechar la amplitud y la velocidad de los jugadores burdeos dieron su fruto y, cada vez más, las prisas hicieron que el juego visitante se encaminara a un cuello de botella del que nada bueno iba a salir. Así, y a pesar de los últimos arreones de Independiente, con más corazón que cabeza, el duelo concluyó con la victoria de un Mar Abierto que se niega a dejar pasar el tren de cabeza.
El próximo domingo, 8 de febrero, Independiente recibirá en el Wilfred Agbonavare a las 15:00h a uno de los líderes de la categoría, un Vallecas intratable que superó a la Burdeos ampliamente en el partido de ida, y contra el que seguro que los de Carlos Castellanos tratarán de reivindicarse y de competirle mucho más de lo que hicieron allá por octubre.
La Burdeos formó con Javi Moz, Emilio, Chusé, Navas, Alberto (Álvaro, min. 70), Abdoulaye, Diego Pereira (Antúnez, min. 75), Carlos Madrid, Dyermeson, Isma y Jeremy (Fran, min. 65) (Dani Padilla, portero, permaneció en el banquillo).