<<Tras cuatro derrotas consecutivas, la Burdeos alza la cabeza y se lleva los tres puntos de la Ciudad Deportiva Rayo Vallecano, dejando, además, la portería a cero>>
Desde que se ganara al colíder Inter Victoria el pasado 11 de enero, Independiente acumulaba cuatro derrotas consecutivas en las que se vio de todo: partidos competidísimos en los que la suerte no estuvo de cara, desconexiones fatales que costaron puntos e incluso actuaciones notables que, debido al enorme nivel del rival, acabaron en goleada.
Con este bagaje llegaba el cuadro burdeos a la Ciudad Deportiva Rayo Vallecano, un emplazamiento que, históricamente, nunca se le ha dado bien. Y es que, independientemente del rival (y han sido muchos los equipos que han actuado como local en los maltrechos campos rayistas), los de Carlos Castellanos no conocían la victoria en el feudo de la franja.
Las circunstancias de este domingo tampoco eran las propicias. En un encuentro en el que, ante el colista de la competición, debías de llevar la iniciativa, la convocatoria visitante se vio muy reducida y condicionada por diversos motivos que hicieron que tan solo 14 jugadores pisaran el césped, estando, además, varios de ellos tocados.
El duelo comenzó espeso, sin dueño ni control, ni tampoco peligro en las áreas. Solo algunos errores puntuales hacían que se merodearan las porterías con cierto peligro.
Pasada la media hora de juego, Fran Molina, viendo adelantado al arquero local, ensayó un disparo desde la banda que salió rozando el palo largo, algo que recordaría apenas 10 minutos después para, desde una posición similar, y esta vez sí, superar el portero atlético e introducir el balón por la escuadra del palo corto y poner en ventaja a Independiente justo antes del descanso. Una ventaja que se mantuvo gracias a una buena doble intervención de Dani Padilla tras el lanzamiento de una falta frontal y su posterior rechace.
En la segunda mitad, Carlos Castellanos dio entrada a Carlos Intriago para sustituir a un fatigado Antúnez que poco a poco va cogiendo la forma tras haberse incorporado a la plantilla bien avanzada la temporada. El 9 enseguida avisó de sus intenciones y, peleando cada balón largo, empezó a ser un dolor de cabeza constante debido a su superior velocidad cuando encaraba a la línea defensiva rojiblanca. Poco después, Alberto, que había entrado para completar la convocatoria pero con molestias importantes de rodilla tras un golpe sufrido ante Mar Abierto hace dos semanas, en un cambio no previsto, tuvo que ingresar al terreno de juego por un Diego Pereira en riesgo de lesión.
El choque se encaminaba a su último cuarto y, si bien no pasaban demasiadas cosas, lo escaso del marcador hacia que nadie pudiera estar tranquilo. Así fue como, teniendo que aparecer nuevamente, Dani sacó un buen pie -a lo portero de balonmano- para evitar el empate local en una escapada que acabó en un mano a mano.
Superado el susto, Intriago pondría tierra de por medio tras bajar un buen balón largo, amagar a los rivales hasta encontrar posición de disparo y batir por bajo por el palo largo al cancerbero atlético. El 0-2 daba cierto respiro a Independiente y, con apenas 15 minutos por jugarse, hacía que el terreno se empinara sobremanera para los locales.
Con el partido ya dando sus últimos coletazos, Fran Molina, omnipresente, puso un gran servicio desde el córner izquierdo para que, entrando con decisión en el área pequeña, Carlos Madrid se elevara sobre todos y, de cabeza, rubricara el 0-3 con el que terminaría la tarde.
El próximo domingo 22, a las 15h en el Wilfred Agbonavare, Independiente de Vallecas recibirá a Dragones de Lavapiés, un rival al que le saca 4 puntos, pero con el que cayó en la ida por 3-1.
La Burdeos formó con Daniel Padilla, Chusé, Carlos Madrid, Navas, Emilio, Abdoulaye, Antúnez (Carlos Intriago, min. 52), Diego Pereira (Alberto, min. 67), Fran, Dyermeson y Álvaro (Javi Moz, portero, permaneció en el banquillo).