Crónicas, Masculino

Territorio liberado

Brillante victoria de Independiente ante un aguerrido Inter Victoria

Desde Independiente siempre nos gusta destacar las virtudes y aciertos de nuestros rivales, más compañeros que enemigos, con quien compartimos barrio y amor por el fútbol. Pero si hablamos del encuentro del pasado domingo en La Unión esto resulta algo más complicado. Sabíamos que iba a ser duro pero no tan sumamente belicoso el encuentro contra el CDEF Inter Victoria.

Mediodía fresquito y soleado para animar a la parroquia burdeísta. Estrenaba pareja de centrales Independiente, con Kike Ramos y Augusto Torres, a los que se sumaba Asier por la izquierda del ataque. Solo trece minutitos pudimos disfrutar del de Guernika, al que le falló la rodilla tras una internada en el área. Su puesto lo ocuparía el jóven colombiano Jhon Valencia, que no acaba de encontrarse en la posición y que, además, tuvo que discutirse la banda con los duros laterales interistas.

El balón y las ocasiones eran de Independiente. Control absoluto del centro del campo, con César Blas recuperando y repartiendo juego, la movilidad de Calderón y la presión de Carlos Sabroso en la salida de balón visitante. El juego fluía y el gol no iba a tardar en llegar. En el minuto 11 el catalán Kike Ramos ponía el primero de testarazo tras saque de esquina.

Habría que controlar de alguna manera el consumo de psicotrópicos durante el trabajo de algunos diseñadores de camisetas deportivas. La del Inter Victoria, por ejemplo. Digna de selección nacional de estado fallido, hizo honor a un equipo sin más ideas que embrollar el juego para sacar provecho de la confusión o patear balones largos más allá del límite del fuera de juego buscando la equivocación del árbitro. Así llegó el empate amarillo en el 33; un balón suelto en el área chica tras parada de Negrón que David Fernández empujó a la red en flagrante fuera de juego. La grada se muestra disconforme pero valió para poco. La guerra de guerrillas planteada por el Inter daba sus frutos.

En el minuto 21 se confirma una excelente noticia para el juego visitante; que el árbitro estaba por allí porque no tendría otra cosa que hacer, el hombre. Otro lateral amarillo con pintas quiso emular al esprinter holandés Dylan Groenewegen contra Fabio Jakobsen arreándole un empellón a Jorge Ávila, ya fuera del terreno de juego, y estampándolo contra las vallas. Una acción de altísimo riesgo para la integridad física de cualquiera que, milagrosamente, no se tradujo en lesión e, inexplicablemente, tampoco en la expulsión del agresor. El saque de banda posterior casi lo convierte Sabroso en el 2-0 con un misilazo intercontinental que no entra por poquito.

El colegiado Diaz Zamora no dio ni una; no acertó con los fuera de juego (siempre difíciles de señalar en esta categoría), utilizó criterios cambiantes y permitió las marrullerías del Inter Victoria. La buena noticia para Diaz Zamora es el amplio margen de mejora que tiene por delante. Que una mala tarde la tiene cualquiera, pero cuando falla la vía diplomática es fácil que todo se vaya de madre.

En la segunda parte se incorporó al once burdeos Iván González como extremo derecho, retrasándose Gerard al lateral y ocupando Isaac la posición del sustituido Ramos. Se estrechaba el cerco. Llega el 2-1 para los locales en el 54′ tras señalar el colegiado un indiscutible penalti por mano del rival que transformaría, ahora sí, Carlos Sabroso. La tarjeta, eso sí, para otro día. Se estira el Inter al que no le queda otra, sacando sus mejores momentos de fútbol sin renunciar a la confusión ni al sabotaje.

Y mientras más evocaba el Inter a aquel Estudiantes de la Plata de finales de los sesenta que inventarió todas las miserias que puede albergar este juego, el larguirucho Calderón quiso recordarnos al gran Johan Cruyff, retorciéndose en el aire para controlar un balón dentro del área, hacerse hueco a su derecha y colocar el tercero en la portería de Inter Victo. Toma. La resistencia interista se desvanecía. Y así aún le quedaban ganas de combatir a los visitantes éstas desaparecieron diez minutitos después cuando el veloz sudafricano Gerard Dos Santos aprovechaba un ‘corredor humanitario‘ cedido por la defensa amarillenta para colarse en el área por la derecha y definir al palo largo.

Con el tiempo cumplido el impotente y superado Inter decide poner la guinda. La ‘joyita’ Fernández inicia una monumental tangana donde tienen que intervenir hasta los miembros de los banquillos, siendo especialmente activo en el noble arte de liarla el técnico visitante. Y aquí, en su decisión más inteligente en toda la contienda, Diaz Zamora decide dar por terminado el show y que cada mochuelo tire para su olivo.

Ganar gusta siempre, claro. Y meterle cuatro a un equipo tan falto de juego como de modales es una “gozadera” añadida, no lo vamos a negar. Pero cuantas menos mañanas tengamos que soportar estas performances de dureza, mejor. Porque en estas guerras absurdas perdemos todos y no gana nadie.

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