Crónicas, Masculino

Acto de fe

La fe es esa forma de conocimiento que no necesita de hechos probados. Y la Burdeos, no me pregunten cómo y por qué, sabía, antes incluso de que comenzara, que este partido era suyo. Simplemente, lo sabía.

A unas horas que pillaron a todo el mundo a contrapie, en una tarde nubosa y fría, la parroquia burdeísta no fue ni de lejos numerosa en las gradas del Camino de Vasares. Castellanos y Arroyo presentaban un once con ligeras variaciones, como un Zuzen más adelantado y más protagonista, al otra vez colosal Leyson Gasca de central y a Odei González por delante de la defensa arramblando con el trabajo sucio.

El City decidió volcar el ataque por su banda izquierda, sobre el corpulento Akhoian, mientras que Independiente optaba por el mismo lado del campo, su derecha, obligando al espigado Jorge Saguar a la asociación constante con sus compañeros, convirtiéndose en el perejil de todas las salsas. Incluyendo la más indigesta, que es la que provocaría el gol visitante en el minuto 20, obra de Ismaila Bamba tras un fallo en cadena de la defensa burdeos.

El equipo asume este gol como un inconveniente, otra prueba del destino para alejarlos de un objetivo que nunca dejó de ser evidente en el corazón de los vallecanos. Solo se podía ganar y se iba a ganar. “Va a llegar”, se oía sobre el césped. Así debía de ser.

El partido estaba donde quería el once citizen, que dio un pasito atrás, apoyados en el oficio de los centrales Tejera y Bakayoko. Se rozaba el descanso cuando una felina intervención del portero visitante Iván Garrido, volando de palo a palo, frustra un remate franco de Unai Manso. A Independiente hay cosas que el domingo no le salieron y otras que no le van a salir nunca, por desgracia. Le faltaba, siempre, un puntito. Así se retiran a vestuarios.

Sale Independiente de la caseta igual de convencido pero más inspirado, más dominador, volcando el juego, esta vez, por la banda izquierda de un propositivo Jorge Ávila. En el minuto veinte de la segunda parte le dio al sol por salir y, tal y cómo se canta en el fondo, en los siguientes versículos llegarían los goles de Independiente. Los cambios fueron agua bendita para un equipo convencido pero que se empezaba a cansar.

Y llegó. El enésimo saque de esquina lo culmina Carlos Sabroso tras testarazo desde el primer palo. La satisfacción no le basta a Independiente, que busca el éxtasis de la perfección. Tampoco había dicho su última palabra el bravo conjunto visitante, que contó con disparos de Isma López y Daniel Tapia sobre el marco de Negrón y el peligro permanente del grandote Bakayoko a balón parado.

Corría el agobiante minuto 41 cuando Zuzen Sáez conduce un balón robado hasta el área local donde, tras varios rechaces y paradas imposibles de Garrido, Sabroso acaba por empujar a la red el deseado gol de la victoria local. Lo que debía de ser, finalmente, fue. Y ya en el descuento, Javi González cerraba el partido dándole al resultado una forma engañosa tras una jornada de sufrimiento y sacrificio.

Va a acabar la primera vuelta y los pocos equipos que han demostrado ser mejores que Independiente no han sido capaces de ganarles. Las opciones de ascenso se mantienen intactas, al igual que para más de la mitad de los integrantes del grupo XIV, donde la igualdad es tal que, tras cinco meses de competición cualquier partido es una final. Quienes se lo están perdiendo sabrán por qué lo que hacen.

Cuando en esta grada se canta que “La Burdeos nunca se rinde” no es, símplemente, otro ripio futbolero más, otra bravuconada fatua. No. Aquí es una verdad. Una verdad que se sabe sin tener, muchas veces, razones que la justifiquen. Pero tenemos fe y esto nos hace invencibles.


Independiente formó con: Ervin Negrón; Jorge Saguar (Javi González, 60′), Javier Zapata (Alberto Jiménez, 60′), Leyson Gasca, Jorge Ávila (Álex García, 80′); Odei González, Mario López Rey; Gerard Dos Santos (Fer García, 67′), Zuzen Sáez, Álvaro Calderón (Carlos Sabroso, 67′); Unai Manso.

No utilizado: Javier Muniesa.

3ª Aficionados | Grupo 14 | Clasificación